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Elise y el día en el bosque

"¡Más rápido!", grita Elise, mientras va en bici al parvulario con su mamá. "No quiero llegar tarde." "No pasa nada, llegamos muy puntuales. ¡Prometido!", grita mamá detrás de ella. Pero Elise pedalea como loca: hoy va de excursión al bosque con su grupo del parvulario y tiene muchas ganas porque todos los niños van a conocer a su papá. Es guarda forestal y ha prometido contarles a los niños todo acerca de los árboles y los animales.

Cuando Elise llega, los niños de su grupo se están reuniendo en la plaza delante del parvulario.  "Buenos días, niños. Por favor, poneos siempre por parejas, ¡así podremos irnos en cinco minutos!", dice la educadora Nina. Elise salta hasta el final de la fila. Delante de ella están Imke y Mali. Matze y Felicitas están más adelante. Milla también ha llegado ya y está ayudando a una niña a abrochar su cazadora. Entonces alguien tira a Elise de la manga. "¿Puedo ir contigo?", pregunta Lilli, que también acaba de llegar. "¡Claro!", responde Elise y coge a Lilli de la mano.
Los niños van con las educadoras Nina y Saskia hacia la parada de autobús. El viaje a las afueras de la ciudad es fascinante, porque por las calles siempre pasa algo. Llegan a una obra con grandes excavadoras y ven una ambulancia. Después ya han llegado y se bajan. Ahora los niños deben caminar un poco más y enseguida se encuentran con el papá de Elise que les está esperando en la linde del bosque.

"¡Hola niños!", saluda al grupo. "¿Vais bien abrigados? ¿Con cazadoras calentitas, botas y pantalones largos?" Los niños asienten. "Sabéis que cuando se pasa mucho tiempo en el bosque se necesitan prendas impermeables." "¿Estás todo el día en el bosque?", pregunta Felicitas. "No, trabajo también en nuestra Oficina forestal en el escritorio. Allí tengo que escribir cartas e informes y hacer listas y planos. Esto también forma parte del trabajo de un guarda forestal, pero sé que no es tan divertido para vosotros. Y sí, paso mucho tiempo en el bosque. Vamos a ponernos en marcha y durante el camino os explico otras tareas que tienen los guardas forestales."

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Y todos se ponen en camino. El camino transcurre entre árboles altos. "Aguzad el oído", les dice Nina a los niños. "¿Podéis oír como cantan los pájaros?" Los niños escuchan atentamente. De repente empieza a sonar otro ruido bastante alto. "Estos son nuestros trabajadores forestales, que están talando un par de árboles", explica el papá de Elise. "Ésta es una parte importante de mi trabajo: organizo los trabajos forestales, como por ejemplo qué árboles se talan y dónde se plantan árboles nuevos. Además compruebo si los caminos del bosque están en buen estado. Un bosque sano es muy importante para nuestro medio ambiente, porque los árboles nos proporcionan un aire limpio." Poco después, los niños ven a los trabajadores forestales. Llevan prendas de protección en colores brillantes.

El grupo avanza un poco más hasta alcanzar un calvero. Allí se encuentra una pequeña cabaña con bancos y una mesa en el centro. "¡Vamos a hacer un descanso para desayunar!", dice Saskia y ayuda a los niños a abrir sus mochilas. "¿Pero por qué se talan los árboles?", pregunta Milla. "La madera de los árboles es una materia prima importante", explica el papá de Elise. "Se emplea como material de construcción, pero también para juguetes o para calentar. Aquí crecen árboles muy diferentes. Hay coníferas como píceas, pinos y abetos. Y además también crecen hayas, robles y un par de abedules. Éstos son muy fáciles de distinguir, pues tienen una corteza blanca y negra. Reconoceréis a las hayas por su corteza gris. Ahora en otoño sus hojas tienen un tono ligeramente rojizo."

"Cuando hayáis terminado de desayunar, podéis dar una vuelta por el calvero y recoger diferentes hojas y ramas del suelo. A ver qué cosas interesantes encontráis", les dice Nina a los niños. Rápidamente todos echan a correr. "Mira, Elise", dice Lilli, "allí hay un par de abedules pequeños, ¿no?" "Es verdad", responde ella, "y eso de ahí es un roble." Elise señala el árbol de al lado y coge un par de bellotas del suelo. "Me gustan mucho estos sombreritos de las bellotas. Por dentro son tan lisitos", le dice a Lilli. Encuentran más sombreritos: los hayucos tienen dentro una pelusilla suave y por fuera son ásperos y algo erizados.

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Poco después se vuelven a juntar los niños y presentan sus tesoros del bosque. Matze y Felicitas han recogido unas ramas enormes que han llevado juntos al área de pícnic. Los dos se han puesto perdidos pero lucen enormes sonrisas. Milla, Mali e Imke han encontrado muchas piñas y ramas diferentes de coníferas. Lilli y Elise muestran sus bellotas y hayucos. "Los frutos y las semillas de los árboles son muy importantes para los animales que viven aquí en el bosque," explica el papá de Elise. "Yo una vez vi a un zorro", cuenta Elise. "Pero aquella vez estábamos papá y yo muy temprano en el bosque." "¡Es verdad!", dice su papá. "Los zorros, pero también los jabalíes, corzos y ciervos son animales esquivos, que solo se pueden observar cuando el bosque está muy silencioso. También es difícil ver a los pequeños habitantes del bosque como tejones, marta, ratones y conejos de monte. Pero a la vuelta os voy a enseñar una madriguera de conejos de monte." Imke y Lilli se ponen muy contentas, porque les encantan los conejos. "Si mantenéis los ojos bien abiertos, quizá podáis ver una ardilla. Y naturalmente aquí viven también pájaros y un montón de insectos: escarabajos, hormigas, arañas y muchos más.

El grupo emprende el camino de vuelta. Y sí que pasan primero por un gran hormiguero y después por la madriguera de conejos de monte. La tierra delante del agujero en el suelo está removida y, si se observa atentamente, pueden verse pequeñas huellas de patas. Al menos eso creen Imke y Lilli. "¡Qué va!", dice Matze. "Yo no veo ninguna huella. Las huellas de dinosaurio se verían, pero las de conejos tan pequeños no." "Ey, ¡mirad allí arriba!", susurra el papá de Elise de repente y señala con una mano hacia arriba. Los niños levantan la cabeza y ven cómo una ardilla con una cola peluda va por una larga rama. Salta al tronco, sube corriendo y desaparece. "Qué pena", dice Mali, "me hubiera gustado verla un poco más. A lo mejor a partir de hoy las ardillas son mis nuevos animales favoritos." "¡Eso!", confirma Lilli, "las ardillas son mucho mejores que los dinosaurios, que no tienen ni pelaje." Entonces Matze suelta también una carcajada: dinosaurios con pelaje, una idea muy divertida la verdad. Entre risas, los niños vuelven a la parada de autobús. Están deseando volver a hacer una excursión al bosque. "Quién sabe", dice Imke, " ¡a lo mejor la próxima vez vemos a los conejos de monte!"

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Hoja de Descubridores

Con la Hoja de Descubridores para descargar es muy fácil guardar vuestras vivencias. Seguro que mamá o papá os ayudarán a rellenar el destino de la excursión.  El resto podréis rellenarlo vosotros mismos, marcar con cruces, pegar o dibujar.
¡Esperamos que os divirtáis y hagáis descubrimientos fascinantes!

¡Bienvenidos a nuestro emocionante mundo!
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