Leer en voz alta es sumergirse en otros mundos

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Afuera está oscureciendo y ya va siendo hora de irse a la cama. Sin embargo, Mía tiene otro plan en mente: se va corriendo a la habitación, se dirige a su estantería y comienza a sacar cuentos. Esta niña de pelo negro tiene casi tres años y sabe exactamente lo que quiere… es decir, quiere que mamá o papá le lean algo en voz alta. Primero uno de sus libros ilustrados de cartón y luego un cuento para su hermano mayor Paul que tiene ya cinco años y le gustan otros libros; pero ella se queda también en la habitación escuchando, sobre todo cuando son historias emocionantes de caballeros y dragones porque a Mía le gustan también.
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La fascinación de las historias

Todos los niños adoran las historias. Y no solo ellos, sino también los adultos. Y es que las historietas nos permiten sumergirnos en otros mundos, estimulan nuestra imaginación, nos entretienen y ofrecen modelos de soluciones para los diferentes desafíos y problemas de la vida. Los científicos parten de la base de que nuestro cerebro enlaza los sucesos y las vivencias de las historias y las utiliza posteriormente para comprender determinadas situaciones y los rasgos característicos de una persona.
La forma más bonita de proporcionar historias a los niños es leérselas en voz alta. Existen varios estudios que responden a la pregunta de por qué la lectura en voz alta es importante para los niños. Hay institutos de investigación independientes que investigan regularmente los efectos positivos que la lectura en voz alta tiene en el desarrollo lingüístico y personal de los niños. Los puntos más importantes de esas investigaciones se las hemos resumido y reunido aquí para ustedes.

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¿Por qué es importante leer en voz alta?

Los largos años de investigaciones de la fundación Stiftung Lesen [Fundación Lectura] confirman que leer en voz alta es importante, por un lado, para el desarrollo lingüístico de los niños y, por otro, porque posee un gran efecto positivo en el desarrollo de la personalidad y de las competencias sociales.
Al leerles historias en voz alta, los niños amplían su vocabulario y sus facultades lingüísticas activas; resumiendo: los niños aprenden a hablar mejor. De ahí que sea muy recomendable mirar libros ilustrados incluso con niños muy pequeños y leerles breves historietas de fácil comprensión. Más abajo, en el apartado ¿Qué libros resultan apropiados para leer en voz alta? encontrarán ustedes consejos a este respecto.

Además, los niños adoran la sensación de seguridad en el momento de la lectura, el estrecho contacto físico que promueve el vínculo entre ellos y sus papás, o con las demás personas que les leen regularmente en voz alta (los abuelos, los hermanos, los educadores).

Un estudio reciente de la fundación Stiftung Lesen demuestra que la lectura en voz alta fortalece a los niños en su desarrollo personal. A más del 90 por ciento de los niños a quienes se les lee diariamente en voz alta, se les describe como niños felices y seguros de sí mismos. Estas mismas características se dan tan solo entre el 50 y el 65 por ciento de los niños a quienes no se les lee nunca en voz alta o únicamente en contadas ocasiones. Resulta interesante comprobar que la lectura en voz alta fomenta las competencias sociales: los niños a quienes se les lee con frecuencia sienten una disposición mayor a integrar a otras personas en la comunidad y a mediar o a ayudar en el caso de disputas o de problemas.

Las historias estimulan a hablar. Retomen las escenas más interesantes y hablen con sus pequeños oyentes sobre los personajes, sobre cómo actúan o sobre lo que piensan, o también sobre las ilustraciones de los libros. ¿Cómo se comportarían sus hijos en esa situación? ¿Han experimentado ya algo similar? La lista de los motivos posibles que incitan a la conversación es extensa… y suelen proporcionar un impulso decisivo para hablar sobre las experiencias propias en la guardería y en la escuela. A menudo, las historias ofrecen modelos básicos de acción que los niños adoptan y ponen en práctica de una manera inconsciente.

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Consejos útiles para leer en voz alta

No existe una mala forma de leer en voz alta. La personalidad del lector, la edad y la capacidad receptiva de los niños desempeñan siempre un papel importante. En la lectura clásica en voz alta, el texto elegido se lee de principio a fin. Dependiendo de la habilidad del lector, los diferentes personajes adquieren distintas voces… pero esto no tiene por qué ser necesariamente así. Cuando ustedes han leído la misma historia varias veces, automáticamente transfieren los ambientes adaptándolos a la situación descrita y según si es divertida, emocionante o seria, y también comunican cómo actúan los personajes.

Justo en los niños más pequeños resulta indicado leer de una manera dialogada, es decir, amenizar el texto con preguntas sobre las escenas o señalar algunos aspectos de las ilustraciones. De esta manera se originan fácilmente situaciones para formular preguntas o realizar pequeños comentarios sobre el texto recién escuchado. Ustedes pueden llamar la atención de sus hijos sobre algunos detalles de la historieta que aparecen también en las ilustraciones.

No lean con excesiva rapidez; sus pequeños oyentes necesitan suficiente tiempo para seguir la acción y representarse las escenas en sus mentes.

Lo mejor es acercarse con naturalidad al texto y leer en voz alta aquellos libros que les gusten también a ustedes. Aquel libro que ustedes perciban como inapropiado para su hijo debido al lenguaje empleado o a su contenido puede permanecer tranquilamente en la estantería para más adelante. Y si se trata del libro favorito de su retoño, seguro que sabrán encontrar juntos una solución diplomática.
Para leer en voz alta regularmente hay que definir un marco estable: a la misma hora y en el mismo lugar. Sin embargo, sean ustedes flexibles también en este punto y tengan en consideración el estado de ánimo de su hijo, de si ha tenido un buen día, o también el estado anímico de ustedes mismos. Quien tiene a sus espaldas una jornada dura de trabajo y quizá se encuentra ya con los primeros síntomas de un resfriado, puede esperar de su hijo también que sea considerado con ustedes. En esos casos pueden darle la vuelta al ritual de la lectura en voz alta y que sea su hijo quien les lea a ustedes, ¿qué les parece la idea? Los niños se saben de memoria sus libros favoritos, así que pueden recitar las historias, o también pueden inventarse su versión del texto partiendo de las ilustraciones.

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¿Qué libros resultan apropiados para leer en voz alta?

Libros para niños hay muchos… Lo importante es que el contenido se adecúe a la edad de los niños. Incluso a los bebés les hace ilusión los sencillos libros de tela y de madera o los libros para el cochecito, que amenan el tiempo en los viajes y en los paseos.

A partir del primer año, los niños son lo suficientemente mayores para los libros ilustrados de cartón. Son bonitas las historietas simples con rimas, los libros con ilustraciones sencillas y con unas primeras palabras, y los libros ilustrados con imágenes claras.

A partir de los 2 años, a los niños les hacen ilusión las historias breves, los primeros libros divulgativos simples con escenas de la vida cotidiana o con objetos que los niños pueden observar: los vehículos de la construcción, los trenes, los animales de la granja o del zoológico.

A partir de los 3 años se amplía la capacidad receptiva de los niños y son lo suficientemente mayores como para leer libros ilustrados de varias páginas y los primeros libros de lectura en voz alta con textos algo más largos.

A partir de los 4 años, el abanico de los temas es cada vez más amplio. Vayan probando simplemente y vean qué les gusta a sus hijos: libros clásicos de conocidos autores de literatura infantil, libros ilustrados con textos más largos en cada página o libros con varios capítulos. Las posibilidades son muchas, ya sean historias fantásticas o realistas, con dragones o con superhéroes, con hadas o con princesas… Y léanles también sin miedo aquellos temas que a primera vista no parecen muy del interés de los niños. Háganlo porque de esa manera les ampliarán su horizonte.

Ambas historias "La bruja pirula y el jarabe para la tos que explotó" y "El vampiro Draculino y la fiesta de disfraces escalofriantemente bonita" resultan apropiados para una agradable tarde de lectura y está garantizada la diversión a raudales tanto en pequeños como en mayores.