Historia: La abeja Adela en dificultades

La pequeña abeja Adela está muy orgullosa: después de haber estado trabajando fuertemente los últimos días construyendo panales en la colmena y encargándose de las abejas bebés, ahora ha ascendido a recolectora. ¡Por fin! Ahora es Adela, la abeja de miel. Y está muy nerviosa, porque hoy va a salir por primera vez de la colmena a buscar flores de colores. Adela gatea hacia delante con las otras recolectoras de miel... y poco después está colocada sobre una pequeña plataforma delante de la colmena mirando a su alrededor. Estira sus alas hacia el sol y se prepara para volar. Una de sus compañeras llega justo en ese momento de un vuelo, aterriza junto a Adela y comienza a danzar. Es su modo de indicar a las otras recolectoras de miel el camino a la fuente de alimento más próxima. Ahora Adela ya sabe en qué dirección tiene que ir. "¡Yupi, por fin nos vamos!" grita Adela. Navegar por el aire es una sensación maravillosa.

Poco después llega al bonito jardín del que había hablado su compañera y se va directa a un arbusto en flor. Adela vuela de flor y en flor, absorbe el dulce néctar y sujeta meticulosamente el polen de las flores con su patas traseras. Es su primer vuelo y Adela quiere hacer todo bien, pero... ¿qué es esto? De repente, siente una fuerte corriente de aire y una mano gigante que se acerca a ella. Adela intenta ponerse a salvo pero no consigue marcharse volando lo suficientemente rápido. La mano la alcanza y la lanza contra el suelo. Por suerte, la hierba es blanda y frena el golpe de Adela. "Ay, ay, ay, qué mareo", se queja Adela a la vez que intenta orientarse. Pero casi no tiene tiempo de recuperar el aliento porque ha aterrizado en la hierba justo al lado de un zapato enorme. Se recompone lo más rápido que puede y se pone a gatear. "Me tengo que ir de aquí" susurra Adela y se esconde a la sombra de una gran maceta de barro para recuperarse un poco del susto. "Seguro que estos son los monstruos humanos de los que me habían avisado las otras abejas recolectoras", dice Adela y mira con cuidado en dirección al pie gigante. ¡Por suerte, se quita de donde está y se va en otra dirección!

Pero Adela todavía tiene un poco de miedo. ¡Si pudiera, se volvería volando a la colmena! Pero respira hondo y se arma de valor, como la mejor de las abejas. Comprueba que sus cuatro alas y sus seis patas están bien. ¡Por suerte no se ha roto nada! Adela se pone a volar antes de que vuelva el humano con los pies gigantes. Al principio está todavía un poco confundida y no sabe en qué dirección tiene que buscar las flores, pero entonces, olfatea un fino aroma y sigue su rastro hasta encontrar un hermoso arriate de flores salvajes. "¡Qué bonito!", se alegra Adela. "Aquí hay flores más grandes y más bonitas que en otros jardines. ¡Y están llenas de néctar!" Comienza a recolectar de forma más aplicada que antes, después de todo, ya ha perdido mucho tiempo.  ¡Seguro que las otras recolectoras ya la están esperando! "Buff, creo que ya he recolectado suficiente polen", murmura Adela. "Ahora tengo que volver a la colmena para entregarlo." Cuando llega allí, les indica a sus compañeras las dirección en la que tienen que volar para llegar al jardín de las flores bonitas. ¡Y también les advierte de los humanos malos con los zapatos y las manos gigantes! Cuando la abeja Adela llega otra vez al arriate de flores silvestres tras una breve pausa para descansar, se fija en que hay dos grandes sombras. "¡No, no, otra vez no!" grita Adela a todo pulmón a la vez que pliega sus alas. Se prepara para que le vuelvan a dar otro golpe contra el suelo, pero cuando un par de segundos después no pasa nada, observa con cuidado con más atención. Adela está sorprendida: los dos humanos están ocupados regando las flores y quitando las malas hierbas, pero ninguno de ellos intenta espantarla. "Así que también hay humanos buenos que quieren a las abejas", murmura Adela aliviada y se pone a trabajar. Vuela de flor en flor y recolecta el polen como tiene que hacer una laboriosa abeja.

Si quiere saber más sobre las abejas y le interesa conocer consejos sobre qué flores y plantas gustan a las abejas, lea nuestro artículo Datos interesantes sobre las abejas. Para los que quieran ayudar a las abejas a recolectar la miel, tenemos Mis primeros juegos – La abeja Adela. Un buen regalo para todos los aprendices de jardinero es el bonito juego de mesa Mis primero juegos – El huertito.