Comunicación: cómo viven los niños el desarrollo del lenguaje

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Los bebés nacen con todas las capacidades para interaccionar con su entorno. Entre estas se encuentran el lenguaje verbal, la mímica, la gesticulación y el lenguaje corporal. Así, ya desde el principio de sus vidas, pueden comunicarse con otras personas. Esto resulta muy importante, pues informar de una necesidad apremiante garantiza la supervivencia. Ya se trate de sonidos aislados que expresen el deseo de contacto, o del llanto o los gritos del bebé para expresar su malestar, los padres suelen saber intuitivamente qué desean comunicar sus bebés y pueden entender los gemidos y las expresiones faciales como si de lenguaje verbal se tratara.

Poco a poco, los niños aprenden a hablar. No obstante, el desarrollo del lenguaje de un niño es un proceso muy largo. A pesar de que el cerebro cuenta con el centro del lenguaje desde el nacimiento y tanto los órganos como los músculos están formados, cada niño adquiere sus habilidades lingüísticas a su propio ritmo. Por ello, la edad a la que empieza a hablar cada niño difiere tanto de unos a otros. Del mismo modo, todos los niños aumentan su vocabulario y empiezan a formar oraciones en diferentes edades.

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Comunicación


¿Cuándo empiezan a hablar los niños?

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Algunos niños articulan su primera palabra ya con nueve meses; otros, en su primer cumpleaños; y otros, se toman su tiempo hasta su segundo año de vida. A partir del tercer año, se dispara el número de palabras que los niños utilizan activamente. Los expertos creen que los niños aprenden con mucha lentitud sus primeras 50 palabras, pero llegan a adquirir más tarde hasta 10 palabras nuevas por día. Esta fase dura desde los 18 meses hasta los 6 años de vida aproximadamente.

Estimular el lenguaje es divertido

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Por lo general, a los niños les gusta hablar y utilizan los sonidos, las palabras, las oraciones y su propia voz de forma muy creativa. Las situaciones cotidianas pueden emplearse fácilmente para ayudar a los niños en el bonito proceso del desarrollo del lenguaje. Muchas palabras –así como las construcciones gramaticales y la pronunciación– se amplían y se afianzan con la práctica activa: haciendo un puzzle o jugando a un juego de mesa, leyendo o escuchando libros, observando libros con imágenes, experimentando o cantando. ¡Hay multitud de posibilidades!

Fomentar el desarrollo comunicativo jugando

Fomentar el desarrollo cognitivo con muñecos

Una magnífica oportunidad para entablar conversaciones es la que ofrecen los juegos de rol. Especialmente en los juegos con muñecas, los niños asimilan situaciones que han vivido en su día a día y asumen a menudo el rol de uno de sus padres. Con frecuencia, imitan conversaciones y permanecen también en completo silencio, pero incluso entonces reproducen una historia en sus cabezas y aumentan así sus habilidades lingüísticas. Lea cómo descubrir de forma lúdica el día a día de un niño con los muñecos HABA.

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Fomentar el desarrollo cognitivo con juegos infantiles

El desarrollo del lenguaje de los niños puede fomentarse también mediante el juego en común. El clásico frutal de HABA no solo amplia el vocabulario, aumenta la comprensión lingüística y mejora la formación de oraciones, sino que además aporta un montón de diversión a niños y familias desde hace generaciones.

Fomentar el desarrollo comunicativo con libros infantiles

Las buenas historias animan a los niños a hablar. Leerles un cuento resulta tan importante para el desarrollo lingüístico y además fortalece la personalidad del niño y sus competencias sociales. El hábito de lectura a una hora establecida se puede convertir en un poderoso momento de relajación y bienestar. Los bebés pueden jugar con los libros para cochecitos y, a partir del año, ya pueden tener su primer libro de cartón con ilustraciones sencillas y rimas cortas. Más adelante, les alegrará recibir libros con pequeñas historias y sus primeros libros de divulgación sobre la vida diaria, sus animales favoritos, vehículos o juguetes.