Competencia social: el desarrollo emocional de un niño pequeño

t_1250_350_entwicklungsschritte_sozialeKompetenz.jpg

La capacidad de gestionar los sentimientos propios y ajenos, de entender a los demás, de ayudar o de consolar son hitos importantes en el desarrollo emocional de un niño. Que sus primeras experiencias sobre la empatía, la comprensión, la confianza y la fiabilidad en el trato con las personas de referencia sean positivas es un requisito importante para que los niños se desarrollen de forma saludable social y emocionalmente, así como fortalecer su personalidad.

haba-spielzeug-icon-sprechen.png

Competencia social


Cómo conocen los niños las emociones

t_200_200_sozialeKompetenz_Kreis_1.png
t_200_200_sozialeKompetenz_Kreis_2.png
t_200_200_sozialeKompetenz_Kreis_3.png
El aprendizaje emocional comienza en los primeros meses de vida. En los años siguientes, se continuarán desarrollando diferentes aptitudes de las competencias emocional y social, que se formarán paralelamente e influirán las unas en las otras de forma recíproca. Entre estas aptitudes se encuentran la expresión de los sentimientos a través del lenguaje, la gesticulación o la mímica, la diferenciación de las distintas emociones y sus detonantes, así como el control de las propias emociones. Desde el principio, los bebés muestran sus emociones; aunque en un primer momento, sin palabras. No obstante, los padres pueden reconocer fácilmente jugando si su bebé está contento o enfadado. Del mismo modo, los bebés perciben en los primeros meses las emociones que reciben de su entorno. Esto significa que, desde muy temprano, reconocen la tranquilizadora voz de su madre. En el momento en que el lenguaje del pequeño se desarrolla de tal forma que es capaz de expresar sus sentimientos con palabras, el repertorio de la comunicación emocional se vuelve enorme. Con el tiempo, el niño aprende a hablar de sus sentimientos y adquiere la capacidad de prever situaciones y reacciones emocionales en él mismo y en los demás.

Las habilidades sociales forman parte de la naturaleza del hombre

t-396-entwicklungsschritte_2.jpg
Todos los niños tienen algo en común: nacen siendo seres sociales, que buscan el contacto con las personas, tienen sentimientos y también los reconocen. Sin embargo, para los niños puede resultar difícil asimilar y comprender la ira, la tristeza, la obstinación o la discusión. Por ello, es importante ejercitar las competencias sociales y practicar una y otra vez en diferentes ocasiones cómo puede funcionar la relación armónica entre las personas.

Fomentar la competencia social jugando

Fomentar la competencia social con muñecos

Un valioso ámbito para la experimentación es el juego de roles con muñecos. Imitando su propio día a día, emulando la forma de actuar de los adultos y aplicando sus emociones en un contexto lúdico, los niños desarrollan sus aptitudes emocionales y sociales. En la entrada «Un muñeco para cada niño», encontrará más información sobre cómo descubrir de forma lúdica el día a día con los muñecos HABA.

Fomentar la competencia social con juegos

Dejar volar la imaginación o imitar la realidad: con los coloridos mundos de juego, ¡esto es facilísimo! En solitario o en grupo, el Arca de Noé, La Granja o El Zoo ofrecen un sinfín de posibilidades.

Fomentar la competencia social con títeres

Kaspar, Caperucita roja, el mago o el lobo... las marionetas saben contar las historias más variadas y divertidas. Los niños pueden sumergirse ellos mismos en el juego de roles o dejarse sorprender por pequeñas piezas de teatro.